Urge acreditar la terapia floral. Por la Dra. Marcela Guerra

Queridas colegas terapeutas florales:

Me ha llegado una carta de la Asociación Gremial de Terapeutas Florales que en su inicio dice:

La Asociación Gremial de Terapeutas Florales, está interesada en que se Regule a la Terapia Floral con un decreto especifico que respete las bases y fundamentos que la sustentan, que las personas pueden estudiar si solo saben leer y escribir y que la formación sea de 380 horas.

Me parece preocupante que esta solicitud llegue al parlamento chileno tal cual está planteada porque corre el riesgo de ser rechazada de plano porque no pertenece a ninguna de las instancias educativas que existen en el país. Y desde Europa viene una tendencia para restringir el uso de homeopatías y similares que “no hayan comprobado científicamente su eficacia”. Esto ya ha comenzado en Chile.

En mi práctica como médico llevo usando las Flores de Bach durante 15 años y las encuentro extraordinariamente eficientes. Sin embargo he buscado investigaciones que las sustenten científicamente, publicadas en las revistas mundialmente aceptadas por la ciencia dura y no he encontrado ninguna. ¡¡Esto es gravísimo!! Y las investigaciones existentes no poseen la bases  científicas ni tienen un número mínimo significativo de casos (250 casos es el número mínimo).

A pesar de lo anteriormente expuesto, el Ministerio de Salud tiene la intención de acreditar la terapia floral. Sin embargo lo que se acredita o no en los ministerios depende únicamente del gobierno de turno. El Ministerio de Salud actualmente está muy abierto a certificar la terapia floral y no se ha podido hacer debido a la postura de ciertos grupos de terapeutas florales.

Si se llegara tarde a la certificación, por cambio de gobierno que cierre esta posibilidad y se acogiera la tendencia europea de restringir las terapeutas alternativas, la terapia floral quedará afuera, tal como ha sucedido en algunos países. Se limitará su uso a los profesionales de la salud (médicos, enfermeras, kinesiólogos, psicólogos). Además esta tendencia restringiría la entradas de las flores por aduana, lo que supone un problema mayor para los terapeutas florales. En este momento en Chile ya existe restricción de la entrada de ciertos medicamentos homeopáticos  antroposóficos que quedan retenidos en aduana por meses.

No pudimos certificarnos hace dos años por la oposición puesta por las terapeutas que, a mi juicio, no entendieron cómo realmente funcionaría el decreto 42 y se asustaron creyendo que serían dirigidas por médicos. Esto sucedería si se hiciera terapia floral en hospitales y clínicas, pero no ocurriría en la atención privada que es la realiza la mayoría de terapeutas florales.

En la reglamentación de salud en Chile existen varios decretos similares al 42 que rigen para kinesiólogos, psicólogos, fonoaudiólogos, nutricionistas, terapeutas ocupacionales y enfermeras. Para las terapeutas florales simplemente se hizo un decreto similar, porque se las quería integrar dentro del ámbito de la salud.

¿Alguna de ustedes ha ido a un kinesiólogo, nutricionista o psicólogo por su cuenta? ¿Y ha tenido algún impedimento para hacerlo? ¿Los ha perseguido algún supervisor del ministerio? NO, porque se trata de una consulta privada. Así ocurriría con el decreto 42 para la terapia floral.

Ahora, si queremos que una Isapre o Fonasa nos reembolse la consulta del kinesiólogo o psicólogo necesitamos la receta médica. De igual manera ocurriría con la terapia floral, una vez que se acredite. En este momento ni siquiera existe esa posibilidad porque la terapia floral no es reconocida como terapia válida por el Ministerio de Salud.

Es fundamental aclarar otro punto. El Ministerio de Educación es quien decide cuántas horas académicas y qué tipo de materias debe tener cada carrera impartida por nuestro país. La educación básica tiene 8 años, la educación media tiene 4 años, el técnico básico tiene 600 horas, el técnico de nivel superior tiene 1500 horas (2,5 años); y las carreras universitarias tienen entre 5 y 7 años de formación académica.

Cuando el Ministerio de salud buscó como reglamentar a las terapias alternativas decidió que lo más adecuado era exigir una equivalencia a un Técnico nivel superior para estas prácticas, es decir no menos de 1500 horas de formación académica, ya que son instancias de atención en salud y requieren de conocimientos básicos para entender a un enfermo y la patología o enfermedad que lo hace consultar una terapeuta floral.

Por lo tanto la petición de la  Asociación Gremial de Terapeutas Florales,  de que la terapia floral la practiquen  “…personas  que solo saben leer y escribir y que tengan una la formación  de 380 horas…” resulta algo muy poco serio y ante el Ministerio de Salud y probablemente ante los parlamentarios, algo inviable, carente de fundamento y muy peligroso para un paciente, especialmente si es niño. Desgraciadamente no existen trabajos científicos realizados por este tipo de terapeutas (que sólo sepan leer y escribir y tengan una formación de 380 horas) que avalen la terapia.

Les escribo para sugerir un camino que abra posibilidades y no que las cierre para siempre, por no aprovechar el momento en que las puertas están abiertas.

El primer paso: aceptar las condiciones actuales del Ministerio de Salud y aprobar la acreditación que ofrecen. Nadie va a supervisar a las terapeutas actuales, el Ministerio de Salud no tiene los recursos para contratar inspectores, habiendo cosas mucho más urgentes.

El segundo paso: una vez que esté acreditada la terapia floral se puede solicitar al parlamento un cambio especial para el decreto 42. En la carta que me llegó se está solicitando hacer este cambio de manera anticipada, se está solicitando cambiar algo que no existe.

En este momento en Chile tanto las Flores de Bach, las Flores de Bush y todas las demás, así como la homeopatía, vitaminas, omega 3, etc  (y después de una gran pelea dada hace algunos atrás), se les rotuló como “suplemento alimentario” en vez de medicamento. Con la tendencia que viene de Europa, si cambiara la legislación y con ella la rotulación, todo pasaría a ser medicamento, por lo tanto sólo podría ser recetado por profesionales de la salud y vendidos con receta. Eso sería el final de las terapeutas florales y también es una tendencia que se está dando en Europa que está entrando en Chile.

Por favor permitan la acreditación de la terapia floral lo antes posible y acepten sus condiciones antes que sea demasiado tarde y sólo puedan ejercerlas los profesionales universitarios de la salud.

Dra. Marcela Guerra B.
Terapeuta Floral

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