12 reglas esenciales para vivir como un monje zen

Zen master Thich Nhat Hanh“Tenemos más posibilidades disponibles en cada momento de lo que nos damos cuenta.” – Thich Nhat Hanh

No soy un monje Zen, ni nunca llegaré a ser uno. Sin embargo, encuentro gran inspiración en la forma en la que tratan de vivir sus vidas: su simplicidad, la concentración y la plenitud mental de cada actividad, la calma y la paz que encuentran en sus días.

Probablemente tampoco quiera convertirse en un monje Zen, pero puede vivir su vida más de una manera como-Zen siguiendo unas pocas reglas simples.

¿Por qué vivir más como un monje Zen? ¿Por qué nosotros no podemos usar un poco más de concentración, tranquilidad y plenitud mental? Porque los monjes Zen por cientos años han dedicado sus vidas para estar presentes en todo lo que hacen, para estar dedicados y para servir a otros. Porque sirve como un ejemplo para nuestras vidas, y que si en realidad alcanzamos ese ideal no es el punto.

Uno de mis monjes favoritos, Thich Nhat Hanh, simplificó las reglas en solo algunas palabras: “sonríe, respira y ve despacio.” No hay nada mejor que eso.

Sin embargo, para aquellos que les gustaría más detalles, pensé que podría compartir algunas cosas que he descubierto para trabajar muy bien en mis experimentos con estilo de vida Zen. No soy un maestro Zen … ni siquiera soy un Budista Zen. Sin embargo, he descubierto que existen ciertos principios que pueden ser aplicados a cualquier vida, no importa cuales sean tus creencias religiosas o su estándar de vida.

“El Zen no es alguna clase de emoción, sino de concentración en nuestra rutina usual diaria.”– Shunryu Suzuki

  1. Haga una cosa a la vez. Esta regla (y algunas otras que siguen) será familiar a los habituales lectores de los hábitos Zen. Es parte de mi filosofía y también es parte de la vida de un monje Zen: una sola actividad, no multi-tareas. Cuando esté regando agua, solo riegue agua. Cuando esté comiendo, solo coma. Cuando esté bañándose, solo báñese. No trate de realizar más cosas mientras come o se baña. Proverbio Zen: “Cuando camine, camine. Cuando coma, coma.”
  2. Hágalo despacio y deliberadamente. Puede realizar una tarea a la vez, pero al apuro. En lugar de eso, tómese su tiempo y muévase despacio. Haga sus acciones a propósito, no al apuro y de forma aleatoria. Se necesita práctica, pero ayuda a enfocarse en la tarea.
  3. Hágalo completamente. Ponga su mente completamente en la actividad. No se mueva hacia otra tarea hasta que no la haya finalizado. Si por alguna razón, no tiene opción sino moverse a otra actividad, trate al menos de guardar la tarea no finalizada y límpiar. Si se prepara un emparedado, no lo empiece a comer hasta que no haya guardado lo que usó para prepararlo, limpiado el mesón y lavado los platos usados para la preparación. Luego puede seguir con la tarea y puede enfocarse de manera más completa en la siguiente.
  4. Haga menos. Un monje Zen no tiene una vida de holgazán: se despierta temprano y tienen un día lleno de trabajo. Sin embargo, no tiene una lista sin fin de actividades tampoco –existen ciertas actividades que va a realizar en el día y no más. Si usted hace menos cosas, puede hacerlas más despacio, más completas y con más concentración. Si llena su día con actividades, estará apurado de una a otra sin detenerse para pensar sobre lo que hace.
  5. Coloque espacio entre las cosas. Relacionado con la regla “haga menos”, pero es una forma de manejar su agenda para que siempre tenga tiempo para completar cada actividad. No programe las cosas juntas – en cambio, deje espacio en su horario. Eso le da una programación más relajada, y deja espacio en el caso que una tarea demore más de lo planeado.
  6. Desarrolle rituales. Los monjes Zen tienen rituales para muchas de las cosas que hacen, desde comer hasta meditar. Los rituales dan una sensación de importancia –si es suficientemente importante para tener un ritual, es suficientemente importante para darle su entera atención y para hacerlo despacio y bien. No tiene que aprender los rituales de los monjes Zen – puede crear los suyos, para la preparación de la comida, para comer, para limpiar, para lo que hace antes de empezar a trabajar, para lo que hace cuando se despierta y antes de ir a la cama, para lo que hace justo antes de realizar ejercicios. Lo que quiera, de verdad.
  7. Designe tiempo para ciertas cosas. Hay ciertas tiempos en el día de un monje Zen designadas para ciertas actividades. Un tiempo para el baño, para el trabajo, para limpiar, para comer. Esto asegura que esas cosas sean realizadas regularmente. Puede designar tiempo para sus propias actividades, ya sea para trabajar o limpiar o ejercitarse o meditar. Si es lo suficientemente importante para hacerlo de forma regular, considere designar un tiempo para ello.
  8. Dedique tiempo para sentarse. En la vida de un monje Zen, la meditación estando sentados (zazen) es una de las partes más importantes de su día. Todos los días, hay un tiempo designado solo para sentarse. Esta meditación es realmente la práctica para aprender a estar presentes. Puede dedicar tiempo para la meditación al estar sentados, o hago lo que yo: suelo correr como una forma de practicar estar en el momento. Puede usar cualquier actividad de la misma forma, mientras lo haga regularmente y practique estar presente.
  9. Sonría y sirva a otros. Los monjes Zen gastan parte de su día en servir a otros, ya sea a otros monjes del monasterio o a la gente de afuera. Les enseña a ser humildes y asegura que sus vidas no sean egoístas sino dedicadas a otros. Si es padre, es probable que gaste al menos algún tiempo en servir a otros de su casa, y los que no son padres pueden hacerlo también. Similarmente, sonreír y ser cortés con los demás puede ser una forma de mejorar la vida de los que están a su alrededor. También considere el voluntariado para los trabajos de caridad.
  10. Haga que la limpieza y la cocina se convierta en meditación. Además del zazen mencionado antes, cocinar y limpiar son las partes más elevadas del día de un monje Zen. Son grandes formas para practicar la plenitud mental y pueden ser grandes rituales realizados todos los días. Si limpiar y cocinar le parecen tareas aburridas, trate de realizarlas como una forma de meditación. Ponga toda su mente en aquellas tareas, concéntrese y realícelas despacio y completas. Podría cambiar todo su día (además de tener una casa limpia).
  11. Piense en lo que es necesario. Hay poco en la vida de un monje Zen que no es necesario. No tiene un closet lleno de zapatos o de lo último de la moda. No tiene ni el refrigerador ni las alacenas llenas de comida. No tiene lo último en dispositivos electrónicos, carros, televisiones o iPods. Tiene la ropa básica, el refugio básico, los utensilios básicos, las herramientas básicas y la comida más básica (comen simple, comidas vegetarianas consistentes usualmente en arroz, sopa, vegetales). Ahora, no digo que usted deba vivir como un monje Zen – Yo no lo hago. Pero esto sirve para recordar que existen muchas cosas en nuestras vidas que no son necesarias, y que puede ser útil pensar en lo que realmente necesitamos, y si es importante tener todas esas cosas que no son necesarias.
  12. Viva simple. El corolario de la regla 11 es que si algo no es necesario, probablemente pueda vivir sin ello. Y así vivir de manera sencilla es el manejar su vida sin lo innecesario y sin las cosas no esenciales, para así poder dejar espacio para lo esencial. Ahora, lo que es esencial será diferente para cada persona. Para mi, mi familia, escribir, correr y leer son esenciales. Para otros será la enfermería , el voluntariado, ir a la iglesia y coleccionar libros de historietas. No existe una ley que diga lo que es esencial para usted –pero debería considerar lo que es más importante en su vida, y hacer espacio eliminando aquellas cosas que no son importantes.

Fuente: http://www.ctdeportes.com/2008/03/12-reglas-esenciales-para-vivir-como-un.html

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